Jueves, 15 Octubre 2015

DE STEPHEN HAWKING Y EL FOTOGÉNICO PRESIDENTE

 
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CP Editorial _

De Stephen Hawking y el fotogénico presidente

 

Canarias Plural © Juanca Romero H.

 

CP EditorialJuancaSean bienvenidos al gran circo de tres pistas en el que se ha convertido la política canaria, un espectáculo no exento de domadores y domados, payasos y bufones, y cómo es menester, un buen puñado de limpia cacas y pliega sillas. La pista más pequeña, ambientada al modo de Lilliput, está habitada por personajes de cartón piedra, decorados con pinturas impuestas y provistos de una grabación cansina con partituras populistas. En este espacio circense podría encajar perfectamente la paupérrima humana Belén Esteban, autoproclamada nacionalista española… ¡y vivan los toros! Pero de política canaria estamos hablando, así es que debemos sustituir a la susodicha, por especímenes autóctonos, entrando en escena Patricia Hernández, Vicepresidenta del Gobierno de Canarias y bermellona de convicción. Hernández, la misma que en campaña electoral era criticada por muchos de sus compañeros de partido -ejemplos herreños y gomeros tengo para repartir-, ha llegado para quedarse, aunque en ocasiones prefiera vivir en palacete en lugar de la roulot del circo. Y es que jamás será comparable retrete de carpa con baño palaciego, que por cierto, rima con “donde dije digo, digo Diego”.

En la segunda carpa, nos topamos de frente con un cartel que pone “¡¡Soy presidenta, porque yo lo valgo!!”. Al abrir la puerta nos encontramos sentada en la caliente silla y cabildeando, a Belén Allende, rebuscando entre los legajos que Alpidio Armas le dejó, para ver si puede tunear ideas y proyectos que enderecen el rumbo de El Hierro. A la señora Allende le crecieron los enanos en precampaña, durante la carrera electoral, y ahora los mismos enanos bailan tangos alrededor de la presidenta buscando redención. Hasta El Mocanal se oye la exclamación “Soy presidenta… y lo sabes”.

Y así, en nuestro recorrido por las carpas del gran circo, llegamos a la carpa principal, morada de las más sorprendentes criaturas. De entre el cúmulo de perpetuos mandatarios, excedentes profesionales y recomendados personajes de color gris, podríamos sacar un buen puñado que llenarían uno o dos tranvías… ¡precisamente, tranvías! Pero a éstos vamos a dedicarles en un futuro no muy lejano otras líneas escritas en negro sobre blanco. ¡Carajo!, que hoy hemos venido a disfrutar el espectáculo que nos ofrece el circo.

A la pista salta –y perdón por la metáfora- Stephen Hawking, rodeado de aplausos y reconocimientos por su capacidad intelectual y aportaciones a la Ciencia. No sabemos si mal aconsejado o engañado, este buen hombre se rodea de un tiempo a esta parte de lo más granado en el espectro político insular. Hawking se ha enamorado de las islas, de nuestro Tenerife, y al presidente del Cabildo Insular, Carlos Alonso, se le han reactivado las ganas de completar su álbum de selfies con famosos e ilustres. ¡Toda inversión en corte de pelo y gomina debe verse recompensada! Y así, en medio de la pista con Stephen Hawking aparentemente solo y desplazado, hace acto de presencia el actor Matt Damon.

Cierto es que el señor Damon siente máximo respecto por la figura del científico británico, así es que se aproxima hacia él para saludarle y mostrarle su admiración. Mientras tanto, y en medio de una sombra de mediocridad bananera, los presentes vemos como el séquito insularista se va acercando hacia los dos hombres, de forma sibilina, arrastrando los mocasines por el polvo del suelo; -¡¡Ya estamos más cerca!! Y en una de estas que el tiro de cámara es perfecto, el presidente pone pose de “pasaba por aquí” y ¡¡zzzaaasss!!, ya tengo una foto con Matt Damon… bueno, y con Hawking.

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Y aunque posiblemente la licencia literaria haya entrado en juego en estas líneas, y cualquier parecido con la realidad haya sido pura coincidencia, la fotografía realizada por los compañeros de La Opinión de Tenerife podría perfectamente ilustrar un escenario similar al representado como fruto de mi imaginación de escritor.

Comienzan a apagarse los focos, los fotógrafos ya no están y la carpa del circo comienza a plegarse. Es hora de abandonar la tarima principal. Suena una conga, y levantando las piernas de izquierda a derecha, excepto Hawking claro está, aquellos que han utilizado al gran científico para conseguir la foto con Damon, van saliendo del recinto de forma ordenada. Prosiguiendo con la licencia literaria que me ampara, pues de cosas imaginativas estoy hablando, parecen trascender los pensamientos de cada uno de los participantes de forma sonora y ampliada.

Piensa el presidente Alonso: “Ya tengo la foto con Matt Damon, ¡¡bieeennn!!”

Piensa Matt Damon: “¿Quién coño es el señor de barbas que hace poses?”

Piensa Stephen Hawkin: “Cabrones, que sea la última vez que me utilizan de Celestino”

Piensa el fotógrafo: “¡¡Chas loco, te cagas con la foto que acabo de hacer!!”

 

Al fin, se han apagado los focos del circo político en Canarias. Mañana habrá más funciones en horario de mañana y tarde. ¡Compren sus entradas!

Modificado por última vez en Jueves, 15 Octubre 2015 22:12