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Canarias Plural © Juanca Romero H.

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Metidos de lleno en actos relacionados con los libros, los meses de abril, mayo y junio se visten de gala para acoger en las principales ciudades del país, las diferentes ferias literarias en las que, entre otras cosas, podremos conocer las novedades del sector. En la isla de Tenerife ya hemos disfrutado algunas ferias de libros, como por ejemplo en Adeje, La Matanza de Acentejo, o en La Orotava.

Y es precisamente en la ilustre villa donde quiero hacer un necesario alto en el camino, quizá arrastrado por el fuerte malestar que me embarga tras haberse culminado los tres días que ha durado la XIII Feria del Libro de esta localidad. Especialmente este año, la Feria del libro de La Orotava ha estado impregnada de un fuerte tufillo a dejadez y baba “caracolil”, que dicen los que pasaban por allí, salía a goterones por las amplias escalinatas del ayuntamiento. Pero si el amigo lector me lo permite, me gustaría ordenar las cosas lo más cronológicamente posible, para no defraudar a las hadas de la coherencia. Así pues, vayamos por partes.

Desde hace 4 años hacia atrás, la Feria del Libro de La Orotava, era lo más parecido a una sombría fiestecilla librera de tres al cuarto, únicamente sustentada por unos cuantos libreros que estoicamente, aguantaban año tras año los duros golpes de la desidia municipal, poniendo incluso algunos de ellos, mucho dinero de sus bolsillos para que una ciudad tan cultural como La Orotava, tuviese un encuentro digno con sus lectores, escritores y libros. En realidad, en esa época, llamar feria del libro a lo que se hacía, era de alguna manera un gesto de generosidad léxica que algunos periódicos permitían. Tampoco hay que sorprenderse, ya que en muchas localidades canarias con la misma categoría de la Villa, el nivel de sus ferias literarias antes y aún ahora, está a nivel con cualquier top manta de playa.

Hace 3 años, y por la iniciativa personal de una escritora, se creó en La Orotava el denominado Encuentro de Escritores Canarios, una cita con las letras del archipiélago, en la que convergen diferentes autores de las islas, para presentar sus libros, dar charlas, firmar ejemplares, etc. Este encuentro con las letras, que insisto nace desde la iniciativa personal de una creadora inquieta como es Graciliana Montelongo, llegó en 2014 para dar oxígeno a la casi difunta feria orotavense, que al ver como este encuentro de autores se realizaba haciendo coincidir las fechas, empezó a retomar fuerza y peso dentro del calendario literario insular. Y así, desde ese año, la Feria del Libro de La Orotava que organiza el ayuntamiento y el Encuentro de Escritores Canarios que promueve Graciliana Montelongo, se han celebrado conjuntamente, fundiendo los actos municipales con los de la actividad con escritores.

Y llegamos a esta edición, la tercera para el encuentro de escritores, y la décimo tercera para la feria del libro. El titular sería el siguiente:

La Orotava salva su feria literaria, gracias a los libreros y al Encuentro de Escritores Canarios, a pesar de la desidia municipal”.

En realidad no creo que la culpa de que la feria de este año haya sido tan mala, deba recaer en la figura de su alcalde (responsable del área de cultura), más bien deberíamos apuntar los focos a algunos correveidile de los que se rodea el máximo edil, en quienes confía y deja en sus torpes manos la organización de un evento de este calibre. Hay personas a las que les molesta que haya gente con talento, personas que con su trabajo logren destacar. Estos son los que frenan el desarrollo de la vida municipal, envueltos en el cruel protocolo de la burocracia, y  empeñados en que nadie sobresalga.

¿Podría alguien explicarme que mente talentosa es la que decidió que el cartel anunciador de la Feria, conjuntamente con el Encuentro de Escritores Canarios, se hiciera público tan sólo dos días y medio antes del evento? ¿Es que no hay nadie que asesore en materia de publicidad a este ayuntamiento?

Acudir a la feria el viernes o el sábado en horario de mediodía, ha sido como acudir al velatorio de don Román el choricero de Valdemoro, un funesto panorama en el que aguantando estoicamente los libreros, esperaban que al menos la música de la megafonía cambiara el compás para tener algo de lo que hablar. Que nadie lo dude, la Feria del libro de La Orotava la ha salvado un año más, el conjunto de librerías que apoyan el evento con sus stands, y el nutrido grupo de autores que convoca el Encuentro de Escritores Canarios, aportando medio centenar de actos entre presentaciones, conferencias y recitales.

Los libreros de La Orotava en realidad acaban convirtiéndose en víctimas del secuestro cultural al que se está sometiendo a la Villa de La Orotava. A mí que me venga el concejal de hacienda a contarme milongas sobre que se destina dinero a la música, que si los stands los pone el ayuntamiento, que si bla, bla, bla…., únicamente me suena a cantata verbenera con electas notas reconocibles. Es obligación de un ayuntamiento, y especialmente de uno que presume de ser cuna de la cultura, apoyar al máximo las iniciativas culturales de su municipio, y si además tiene la suerte de poder contar con iniciativas como las de Graciliana Montelongo, al menos ser humildes y dejar que las cosas fluyan, y no entorpecer una actividad que ya reconocen en otros lugares como ejemplar.

Por La Orotava han pasado este año grandes escritores y escritoras, todos ellos embajadores de la cultura en nuestras islas y fuera de ellas, como el caso del periodista y escritor Juan Cruz, que fue invitado por el Encuentro de Escritores Canarios, y que según sus propias palabras, estaba muy contento con estas iniciativas y con lo que representaba un encuentro así para las letras canarias. Que nadie pregunte en el ayuntamiento por Juan Cruz, porque tendrá que ir a Google a buscar quien es. ¡En fin!, sea como sea, finalmente las letras tiñeron a La Orotava de cultura. En mi deseo está que los libreros hayan podido sacar beneficio de estos dos días y medio, y que los ánimos estén fuertes para las siguientes citas literarias.

A Graciliana Montelongo, únicamente decirle que mantenga ese entusiasmo en alto, que siga con la iniciativa del Encuentro de Escritores Canarios, con el apellido de La Orotava o el de cualquier otro municipio en el que cuando se diga que aman la cultura, sea de verdad.

Al Ayuntamiento de la Villa, de verdad decirle que me apena que estas cosas pasen. Espero que estas líneas sean interpretadas como constructivas, y que sirvan como acicate para hacer las cosas bien y mejor.

Uno de los grandes valores de la cultura universal, radica en la libertad para opinar, y la capacidad para aceptar las críticas si estas vienen dadas desde la buena fe, y en mi caso, que nadie ponga en duda que así ha sido.

Felices lecturas para todos los amantes de las letras.

Modificado por última vez en Viernes, 01 Julio 2016 17:54