Martes, 30 Agosto 2016

Aramís y la descontrolada saña de Tele 5

 
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Canarias Plural © Juanca Romero H.

CPJuanca Editorial3A lo largo de mi trayectoria profesional en los medios de comunicación, no han sido pocas las ocasiones en las que he denunciado públicamente las mañas y estafas promulgadas por muchos autodenominados videntes. No me ha dolido en prendas destapar todas las vergüenzas de aquellos que, amparados en la debilidad emocional de sus clientes, saquean y estafan a los incautos que caen en sus redes. Una de esas personas ha sido la conocida lee bolas televisivas, Aramís Fuster, esa que incluso antes que la bruja Lola, se atrevió a amenazar a todo bicho viviente que pusiera en duda sus supuestas facultades psíquicas.

Esta estafadora de postín, peliculera sacaperras con licencia para saquear, durante décadas ha dado la carnaza que necesitaban las televisiones, y éstas, a ella la fama que le precede y llegó a convertirla en una mujer muy, muy rica. Aquellas noches en Crónicas Marcianas y otros formatos, dieron paso a la penumbra del olvido, a los contratos que no llegan, y al ostracismo de la que nada tiene ya para ofrecer.

Hace unos días, la mentada bruja apareció nuevamente en escena, entró en nuestras casas a través de la pantalla para ofrecer un nuevo capítulo de su denostada y prostituida vida. Al parecer, Aramís Fuster se presentó en los exteriores de Tele 5 –la de la mala rima y peores profesionales-, con aspecto desaliñado, mirada perdida, y lastimero quejido. Según contaba ella ese mismo día, su vida de opulencia ahora se ha convertido en la más absoluta ruina económica y emocional, llevándola a dormir en la calle y siendo recogida por miembros del SAMUR antes de ser admitida en un albergue madrileño.

Aramis, con enorme torpeza incluso para andar –necesitando ayuda para ello-, llena de hematomas y heridas de incierta procedencia, acude al programa-circo Sálvame de Luxe para ser ametrallada por aquellos que se sentaron frente a ella entre la lástima y la desconfianza, normal teniendo en cuenta que la denostada brujita televisiva en otras ocasiones ha inventado pasajes de su vida para hacer caja. Y así, de una forma clara, el equipo de los pagados por La Fábrica de la Tele acaba demostrando que todo es fruto de la inventiva de la Fuster, ¿pero se trata verdaderamente de una más de las suyas?

Rotundamente no, y lo afirmo sin ningún tipo de objeción porque en esta ocasión ha entrado en juego un nuevo ingrediente… Aramís Fuster ha perdido la cabeza. A aquella malintencionada bruja de la tele, amenazante y retadora que mentía con nocturnidad y alevosía, ha dado paso el juguete roto por la fama, un ser humano que no controla lo que hace y dice, una mujer que tiene una enfermedad mental, y como tal, poco o nada responsable de sus actos.

Aramís Fuster es una mujer con necesidad urgente de asistencia psiquiátrica, de manos profesionales que puedan aplacar las incoherencias que ahora dominan sus minutos y horas. ¡Ahora no es dueña de ella!, y quien no sea capaz de ver eso, o está ciego o es un insensible. La que nos muestra la tele basura, tele porqueriza, no es una estafadora –que lo ha sido- sino a un ser humano enfermo, sin más apelativos.

Tele 5 nos ofrece pura bazofia, tira sobre nuestras caras y en nuestra casa, puñados de mierda que ellos mismos generan y comercializan. Sin entrar en el nivel humano de sus presentadores y colaboradores, especialmente los de programa Sálvame, encontrarnos de frente con la absurda y mala parlante Paz Padilla, burlándose en la cara y con saña de esta mujer trastornada y enferma, produce absoluto rechazo y náuseas. Presenciar cómo en torno a la mala chistosilla, otros babeantes de la dialéctica, machacan a una mujer enferma y sin control, da mucha tristeza y repugnancia. A la gentuza se le califica como tal, no por su posición sino por sus actos.

Más allá de que Aramís mienta, lo que no tiene justificación es que una televisión que se califica a sí misma como moderna, de ejemplo de insensibilidad y encarnizamiento contra un ser humano, por mucho que sea la bruja mentirosa la que esté enfrente. Quien utiliza a un enfermo como saco de boxeo y para el escarnio público, se define por sí mismo. Así pues, visto lo visto, no entiendo cual es la ofensa de los mercenarios de la tele cuando denominamos lo que hacen como tele mierda. El vertedero no se convierte en tal, hasta que no le cae la primera bolsa de basura y la tapan tirando otras veinte encima de la primera.

Lo que han hecho en el circo de dos pistas Sálvame, es constitutivo de delito, por hacer saña contra una mujer enferma, mentirosa pero enferma, y por mostrar el valor del escarnio como ejemplar para una sociedad que se ha alejado de los referentes éticos y mínimamente razonables.

 

Modificado por última vez en Sábado, 03 Septiembre 2016 12:39