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Canarias Plural © Juanca Romero H.

LA CABALGATA DE LOS INEPTOS

Sobre la nula imagen de la política lagunera

 

CPJuanca Editorial3Corren aires enrarecidos en las cosas de la política, y como siempre ocurre, la responsabilidad evidentemente recae sobre los que la ejercen y ponen en práctica –entrecomíllelo si lo considera-. De alguna manera nos estamos acostumbrando a que ineptitud sea sinónimo de política, aunque en la categoría de sinónimos podamos incluir otros adjetivos como parásitos, vividores, corruptos y palurdos de escasa sapiencia. Claro que siendo justos, hay que decir que en política también hay hombres y mujeres con espíritu social y vocación. Lástima que el trabajo de estos buenos, acabe encharcado en la fétida lechaza caracolera que los políticos mediocres va dejando allí por donde se arrastran.

Ejemplos de éstos podría poner algunos miles, y a buen seguro en todas las instituciones de nuestro archipiélago encontraríamos cancerígenos elementos que entorpecen las buenas prácticas de los que creen en la verdadera y efectiva política. Pero si me lo permite, en esta ocasión detengo los pasos frente a la Casa Consistorial de San Cristóbal de La Laguna, municipio que presume de abanderado de la cultura, y que tiene en su seno municipal a un buen puñado de culturetas de medio pelo. Lastimera es la situación política en la ciudad de los perjudiciales adelantados, con un panorama más próximo a las sombras que a las necesarias luces.

Dejando atrás aquellos días en los que el puesto de alcalde se heredaba en medio de una legislatura, y los cargos se distribuían en una comida en el restaurante Los Limoneros, nos encontramos con una actualidad política en el municipio, propia de las páginas necrológicas. El ímpetu de aquellos electos días del mes de mayo de 2015, ha dejado paso a la previsible desidia en los pasillos de la “manzana de oro”, en los que algunos malintencionados dicen que se ve muy pocos a algunos políticos que en campaña hablaban de responsabilidad y sentido del deber.

La ínclita Coalición Canaria, ese espejismo que se deteriora lentamente, continúa poniendo en práctica la máxima de estar sin que se note, de liderar un gobierno municipal con un alcalde del que más de la mitad de la población no sabe ni su nombre, y del que muchos ciudadanos nos avergonzamos cada vez que un medio de comunicación le pone un micrófono delante… sencillez no es sinónimo de capacitación. El municipio, con un vasto sembrado de centros vecinales a modo de micro sedes partidistas, ha pasado en las últimas legislaturas a formar parte de esas localidades de las que poco o nada se habla, ciudad en la que para ver a sus políticos, hay que acudir forzosamente a una de sus procesiones o festejos de barrio, en los que el paseíllo de ediles forma parte del programa de festejos. Como nota al margen, resulta contradictorio ver a un partido que presume de nacionalista y falsos tintes independentistas, acudir con sus ediles a pasear el pendón de la conquista castellana, y en representación del rey de un país llamado España.

Y en esta paleta de agrios colores políticos, también están aquellos que salían a las calles en tiempos electorales para teñirlas de morado, enarbolando la bandera del cambio y la regeneración política en el municipio, y ahora ni se les escucha estornudar, no vaya a ser que a alguien se nos ocurra preguntar por sus quehaceres como ediles. Aquellos gritos pasaron a convertirse en los poco claros susurros e interminables cortaditos en las cafeterías cercanas.

Y el Partido Socialista, eterno candidato a presidir el Ayuntamiento, tiene que jugar una partida a dos bandas en el escenario de la política municipal; por una parte, defendiéndose constantemente del mobbing al que le somete su socio de gobierno, los de la CoCa, incorrecto término con el que los poco estudiados se refieren a Coalición Canaria. Por otro lado, los conflictos internos en el partido a nivel regional, que impiden que las filas socialistas en el municipio puedan tener la autonomía necesaria para mandar al carajo a los ineficaces. En medio de este mejunje de tiras y encoges, hay que reconocer que las áreas en las que trabajan los socialistas laguneros, son las que mejor funcionan, y con diferencia.

Sobre las cosas del resto de partidos, casi prefiero definirlos con unas pocas palabras:

Partido Popular= Eterno repelente con olor a naftalina.

XTF-NC= Antihéroe en blanco y negro.

Ciudadanos= La naranja necesita madurar un poco más.

 

 

 

 

Un municipio con el nivel cultural y empresarial como el de San Cristóbal de La Laguna, no merece la inoperancia de sus ediles, la ineficacia de un ayuntamiento inmerso en la falta de rumbo. Este municipio sale adelante gracias al trabajo de sus ciudadanos, luchadores por naturaleza y capaces de tomar las riendas de su rumbo cuando el entorno se vuelve hostil, aunque esta hostilidad muchas veces llegue desde dentro de los muros de su propia casa. Que nadie se engañe, el “cortijo” sigue en manos de los de siempre, los del bocadillo de mortadela y bailecitos de pabellón. Las políticas sociales se siguen disfrazando de paseíllos y fotos en casa de viejos vecinos y el regalito de unas muletas. Y si lamentable y denunciable es esta vieja afición municipal, también lo es la dejadez de los partidos opositores que prefieren azorrarse tras la nutrida paguita mensual y las bonificaciones por pasear santitos procesionales.

Si tenemos los políticos que merecemos, entonces es que nos hemos portado muy pero que muy mal. ¿Será que al final somos los ciudadanos los culpables de este circo de los horrores?