Miércoles, 28 Septiembre 2016

La molesta “solidaridad” que pulula en los cruces de calles

 
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Canarias Plural © Juanca Romero H.

CPJuanca Editorial3La molesta “solidaridad” que pulula en los cruces de calles

Podría comenzar estas breves líneas apuntando las miras hacia plagas de casposa identidad política que andan más preocupadas por no perder su pactada e insular silla, que por gobernar para todos los canarios. Podría iniciar esta aventura de letras hablando de los silencios color bermellón y su correspondiente bajada de pantalones ante los verbeneros de la mortadela, pero no es el fin de este editorial periodístico.

Desde hace un buen puñado de semanas he estado tentado de escribir sobre un asunto que puede parecer banal para muchos, pero que se ha convertido en un auténtico problema para los viandantes y comerciantes de las principales calles de nuestras ciudades. Me refiero a esa colorida plaga de jovencitos/as que, armados con un portafolio y el correspondiente chaleco identificativo, te atrapan en las esquinas de las principales calles de la ciudad para “ofrecerte” colaborar con la ONG de turno. Para aquellos a los que no les suene de nada lo que comento, pueden calificar de algo gratificante la eclosión solidaria que ha salido a las calles, pero para todos los que padecemos diariamente el acoso de esta marea mareante, se ha convertido en toda una tortura pasear tranquilamente sin que te asalte uno de estos bandoleros de la solidaridad, uno de estos comisionados jóvenes que están ahí porque los que están por arriba les aleccionan para que se coloquen en lugares estratégicos en los que la escapada del ciudadano sea casi imposible.

Y así, viéndolos desde lejos, me dispongo a trazar la línea de escapada para no tener que repetirles por enésima vez que no me interesa, que no es buen momento. ¿Cómo lo hago? Hay 3 chicos y 4 chicas ocupando todo el cruce de calles. Agarro mi teléfono móvil y haciendo un ejercicio de estupidez y cutre locura, me lo llevo a la oreja y empiezo a hablar con nadie para simular que estoy enfrascado en una conversación inexistente. Paso junto a 2 de ellos mientras apuntan su mirada hacia mi teléfono con cierta esperanza de que cuelgue la supuesta llamada y puedan caerme encima. ¡Por fin!”, he logrado superar a los okupas esquineros sin que me paren, aborden, acosen… invadan.

Los comerciantes de estas zonas están hasta las narices de que los niñatos de la carpetita solidaria se pongan frente a sus negocios, porque está comprobado y puedo dar fe de ello, que los viandantes que pasan por allí se preocupan más por esquivar a estos plastas que por mirar con tranquilidad y disfrute los escaparates. Los ayuntamientos deben buscar soluciones a este coñazo de plaga, a esta corriente que busca la solidaridad machacando a los ciudadanos que paseamos por esas calles o simplemente vamos a realizar gestiones. Los ayuntamientos no pueden dar la espalda a esta moda de imponer la solidaridad a base de invadir el espacio vital de la gente.

Sin lugar a dudas están ocupando un espacio público, calles que son de todos/as. Son las formas, son los modos que utilizan los que hacen de estas prácticas un auténtico problema. La solidaridad es algo que debería estar extendida hasta los últimos rincones de la sociedad, del mismo modo que debe ser ejercida desde la libertad individual y no desde la coacción.

Ver a los abuelos abordados por estos mercenarios, acosados y casi obligados a que saquen la solidaridad de sus pensiones, es cuando menos vergonzoso y digno de ser catalogado como deleznable. Estos cazadores de la solidaridad si tienen la necesidad salir a la calle, deben hacerlo en orden, posicionándose en un lado de la calle o plaza autorizada para ese fin, y dejando que sea el ciudadano el que se interese por la labor social que ofrecen.

La solidaridad no se impone, y mucho menos debe convertirse en un problema por culpa de las instrucciones que los de arriba, dan a los jóvenes que buscan unas perrillas en las comisiones que se ganan por cazar solidaridad acosando a los viandantes. La solidaridad es otra cosa mucho más amable, o al menos debería serlo.

 

 

 

 

Modificado por última vez en Miércoles, 28 Septiembre 2016 11:15