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Olga Ramos Hernández

LadyVintage PicHoy vamos a realizar un recorrido por las principales casas de la ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Comenzaremos por la Plaza del Adelantado, esta plaza, situada en el centro del casco antiguo de la ciudad, es un punto neurálgico de la misma. A su alrededor podemos encontrar el Ayuntamiento, los Juzgados, el Hotel Laguna Nivaria, en un futuro el Mercado Municipal, y la ermita de San Miguel Arcángel.

Recibe su nombre del primer Adelantado, Alonso Fernández de Lugo, que a principios del siglo XVI tuvo su residencia en esta plaza, en parte de lo que hoy es el Convento de Santa Catalina de Siena. Fue creada para cumplir las funciones de plaza mayor de la villa. En ella, hasta el siglo XX se celebraban los actos más importantes de la ciudad, incluidas las ejecuciones de penas.

En esta plaza encontramos la antigua casa del Padre Anchieta. No es la casa natal del jesuita evangelizador en tierras latinoamericanas, canonizado en abril del año 2014, pero sí vivió en ella los 14 primeros años de su vida. Sus descendientes la heredarían por mayorazgo, y emparentarían con la familia Castilla a finales del siglo XVII. La casa ha tenido diferentes usos a lo largo de las diferentes épocas. Fue la vivienda del poeta Manuel Verdugo, en los años 60 fue ocupada por el Colegio Mayor Femenino “Virgen de Candelaria”, siendo después sede de la Escuela de Actores de Canarias. Conserva aún elementos antiguos en su interior, como muros de carga, cubiertas, techumbres en par y nudillo, patio y bodega en semisótano. El 14 de marzo de 1968, fue declarada Monumento Histórico-Artístico de interés para la Comunidad Autónoma.

 006 CasaPadreAnchieta

En la misma Plaza del Adelantado, en otro de sus laterales, al comienzo de la calle Nava y Grimón, encontramos el Palacio de Nava o Casa de Nava y Grimón, cuya fachada está construida completamente en piedra basáltica, al igual que algún otro edificio en La Laguna, como la sede del Obispado. Es una fachada ecléctica, fruto de las numerosas intervenciones a lo largo de los siglos, pero en perfecta armonía, única en todo el archipiélago. Su origen se remonta al siglo XVI, encargada a finales de este siglo por Tomás de Grimón. A finales del siglo XVIII, cuando aún la ciudad de San Cristóbal de La Laguna era todavía la capital de la isla de Tenerife, y el comercio con Europa estaba en auge, el V Marqués de Villanueva del Prado, Tomás de Nava-Grimón y Polier, promovió unas celebres tertulias ilustradas en la casa, que poseía una  biblioteca de 2.500 ejemplares.

En esta tertulia existía una total libertada cultura y complicidad entre los tertulianos, por lo cual cultural y literariamente avanzaron a otro ritmo más acelerado, que el resto de los ciudadanos que no asistían a dicha tertulia. Miguel de Unamuno, en el año 1909 describe la ciudad de La Laguna de aquella época del siguiente modo: “…calles espaciadas y rectas, aquel despejo, aquel aire de rigodón monástico, algo ceremonioso, todo aquello en que se adivina una creación señorial del siglo XVIII, la diferencia de las rudas, viejas ciudades castellanas… La Laguna está vestida de casaca o de hábitos de frayles si queréis ‘[…] Tertulia en los conventos y en las Casas Señoriales, chocolate a media tarde, monjas reposteras, eternas conversaciones sobre el último caso en el que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición entendiera y de noche tal o cual aventura galante…”.

 

 

Los intelectuales de la ciudad en aquella época era la clase monástica, que se había considerado como la portadora de la cultura ciudadana. Al conformarse este nuevo grupo de intelectuales reunidos alrededor de una tertulia, la clase monástica se sintió amenazada, y no permitirían que nadie les arrebatara la supremacía, a pesar de que entre ésta nueva clase intelectual estaba un fraile, José de Viera y Clavijo. A pesar de la oposición de la clase monástica, esta tertulia constituyó un foco intelectual muy relevante contribuyendo a la difusión de las ideas ilustradas en Canarias. Fue en esta época cuando surgió la Real Sociedad Económica de Amigos del País, cuya sede, localizada en la calle San Agustín, nº 23, data de 1733, y perteneció originariamente a la Compañía de Jesús.

Esta no fue la única tertulia de la ciudad del Adelantado, también hubo otras tertulias en el Hotel Aguere, en la casa de los hermanos Saviñón, y en la casa Estévanez, aún en pie en el barrio de Gracia.

001 PalacioNava

Si continuamos por la calle Nava y Griñón, y entramos en la calle San Agustín podemos encontrar el Obispado de Tenerife, localizado en el antiguo Palacio de los Condes del Valle de Salazar, ordenada su construcción en 1681 por el Conde del Valle de Salazar, lo que actualmente es la localidad de San Andrés. El origen de esta familia nobiliaria se remonta a la época de la llegada de los castellanos a Canarias.

005 Casino de La LagunaEl Adelantado le otorgó las tierras de este valle costero a Don Lope García de Salazar por haber participado con valentía en la ocupación de la isla. Este valle llamado por los guanches Abicor e Ibaute como Valle de Salazar, y más tarde Valle de San Andrés por encontrarse en ese lugar una ermita dedicada a este Santo. Esta casa sufrió un incendio el 23 de enero de 2006, en el que ardió gran parte del edificio. En la citada Calle Nava y Grimón, vamos a encontrar el Casino de La Laguna, en el Palacete Rodríguez de Azero, localizado en el número 7 de esta calle. Este edificio fue construido a principios del siglo XIX bajo un estilo modernista.

En la Calle San Agustín, número 22 encontramos el Museo de Historia y Antropología de Tenerife en el llamado Palacio Lercaro. La construcción del mismo se atribuye a Francisco Lercaro de León a partir de 1593. El palacio se levantaría sobre el solar inicialmente ocupado por la casa del escribano público Gaspar Justiniano. En su momento fue vivienda familiar, y en épocas más contemporáneas tuvo otros usos: albergue militar, aula universitaria, colegio de primera enseñanza, zapatería, carpintería y fragua.

Sobre este palacio se cierne una leyenda, la protagonista de la misma sería Catalina Lercaro, una mujer italo-canaria que vivió en el siglo XVI, perteneciente a la familia de los Lercaro. Era esta una familia de importantes comerciante genoveses, que se asentaron en Tenerife tras la llegada de los castellanos. Obligaron a Catalina a casarse con un hombre mayor, con buena posición y gran riqueza. Pero este matrimonio de conveniencia no fue del agrado de la joven, quien el mismo día de su boda decidió quitarse la vida arrojándose a un pozo. La leyenda apunta a que el cuerpo de la joven está enterrado en una de las estancias de la casa, pues al haberse suicidado la iglesia católica no permitía darle cristiana sepultura en un cementerio. Por ello, la familia Lercaro trasladó su domicilio a la cercana ciudad de La Orotava. Muchos dicen desde entonces que han visto el fantasma de Catalina paseando por los pasillos del museo. Pero esto es una leyenda, y quién sabe si quizá Catalina no fue Catalina sino Úrsula, o si quizá no existió tal pozo…tal vez algún día sepamos la verdadera historia.

009 Casa Lercaro

En la calle San Agustín, emplazado entre el obispado y el ex-convento de San Agustín, se encuentra el complejo arquitectónico formado por el edificio del hospital y la iglesia. El hospital de Dolores, fue el primer centro benéfico que tuvo la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en el siglo XV, en cambio la iglesia se remonta al siglo XVIII, albergando la misma varias imágenes religiosas de alto valor. Actualmente este ex-convento alberga la Biblioteca Municipal Adrián Alemán de la Laguna, con un bonito patio interior.

003 Hospital Dolores

En la calle San Agustín, encontramos la Casa Montañés, sede del Consejo Consultivo de Canarias. El nombre de la casa hace referencia al patronímico de sus moradores, cuyo artífice fue el sargento mayor de caballería, Don Francisco Gabriel Montañés del Castillo y Machado. Debemos hacer mención a las pinturas murales de la escalera principal y, en la planta alta, a las obras de finales del XIX pertenecientes a Marcelino Oraá y Cólogan, además de las lámparas, consolas, espejos y otros elementos de ornamentación originales del inmueble. Atendiendo a las leyendas, sobre este edificio se escuchan rumores de todo tipo de fenómenos extraños.

En la céntrica calle Herradores de la ciudad de La Laguna, encontramos la Casa Mustelier, la cual perteneció a los Mustelier, familia de comerciantes de origen francés, llegados en el siglo XVII a la Laguna. . Su interés principal radica en su portada barroca del siglo XVIII. El último familiar que vivió en ella, perteneció a la orden religiosa Betlemita, creada en el año 1956 en Guatemala por el cabrero tinerfeño conocido como el “Hermano Pedro”, canonizado como Santo Hermano Pedro. En la actualidad el patio de esta casa es un emblemático mesón-tasca de comida típica, “El Patio Canario”, que da a la calle Manuel de Ossuna, calle conocida durante siglos por ser la calle de los artesanos, hornos de pan y cocheras de carruaje.

010 Casa Bigot

Terminamos nuestro recorrido de hoy por la bella y antigua ciudad de San Cristóbal de La Laguna en la Casa Bigot. Claudio Bigot, fue un comerciante francés de Rouen, y levantó en 1654 esta casa de la calle Herradores sobre los terrenos de una antigua bodega propiedad de su suegra. La fachada de esta casa marcaría estilo después en la ciudad. Está desarrollada en tres pisos, destinándose el último para granero. El balcón corrido lo vamos a ver también en otras casonas de la ciudad.

Este es sólo un somero ejemplo del gran número de casonas que podemos disfrutar en la ciudad de La Laguna, merece la pena recorrer sus calles y mirar hacia arriba, para ver los inmuebles de arriba abajo, observando cada uno de sus detalles.

¡Disfruta de La Laguna!

 

 

Modificado por última vez en Sábado, 22 Octubre 2016 10:05